Comenté no hace mucho (bueno, hace casi un mes) que me invitaron a asistir un concierto. Fue un concierto que pertenece a un ciclo que realiza
Así sucedió con el que dio Sokolov.
Y ahora podría hablar de lo que supuso para mi ese concierto de piano… de su interpretación de las dos sonatas de Mozart que tocó, y de por qué no me gustaron del todo; o de su magistral interpretación de los preludios de Chopin; o de la cantidad de bises que le hicimos tocar…
Pero no voy a hacerlo. Voy a hablar del otro concierto… del ofrecido por el público.
Porque sí, es cierto, el público (más bien parte del público) que acude a los conciertos también ofrece el suyo. Al menos el español, en toda la geografía. Y lo destaco porque mi experiencia me dice que el francés es diferente: guarda silencio sepulcral, aplaude educadamente siempre, y si la interpretación le ha gustado mucho, aplaude “a ritmo”. Como en el concierto de Año Nuevo.
Los españoles somos más vivarachos que eso, y aplaudimos a sentimiento (o sea, cada uno al ritmo que le da la gana) y gritamos “BRAVO” o… abucheamos. Aunque hasta que yo llegué a Madrid eso del abucheo no lo había visto nunca… y “mi bautizo” fue en la representación de la versión de “
Sin embargo, tampoco quería referirme a este tipo de recitales que ocurren “al final” de cualquier concierto, y que, de alguna manera, forma parte del protocolo… Me refiero a lo que sucede “durante” el verdadero concierto.
Y noooooo, no me refiero a los aplausos fuera de tiempo, es decir, entre tiempo y tiempo de una obra, con que nos deleitan algunos entusiastas. Porque estas interrupciones son comprensibles, ya que casi siempre vienen de gente que desconoce la obra, la “parafernalia” de la música clásica (que implica que en un concierto –ojo que en la ópera y en la zarzuela esto no aplica- se aplaude solo al final de la obra, no al final de sus partes intermedias), pero que aplauden porque les gusta la interpretación. Y en el fondo, eso no nos disgusta.
Me refiero a las toses.
“Qué insensible”, se podrá pensar. De ninguna manera. Y me explico: no se puede pretender que solo acuda gente que no tenga gripes o catarros a un concierto. Pero resulta muy extraño que se haga el silencio durante una interpretación pero que cuando se llega al final de un tiempo (que no sea el final de la obra) se escuchen toses y carrasperas “demasiado sonoras” (si fueran discretas, serían normales y lógicas) como si todo el público (y no solo una parte) estuviera enfermo. De verdad que intimidan. Hace más bien sospechar de cierta actitud que dice “eh, que sé que aquí no tengo que aplaudir, pero no es un silencio de la obra, sino un final de tiempo… y me lo sé perfectamente”. Porque he de decir que esta circunstancia solo la vivo en el Auditorio Nacional… algo que no deja de ser curioso… y que es lo que me hace sospechar esa actitud.
Porque si uno tiene tos, realmente la tiene en cualquier momento, y tose. Es cierto que a veces aguantas el deseo de hacerlo y aprovechas esos “intermedios” para ello; pero no sé, a veces suena tanto, que realmente uno se asombra. Por lo menos a mi siempre me ha asombrado. Y mira que yo he acudido con catarros a varios conciertos…
Sin embargo esto no es taaaaan importante…
Porque lo que sí que lo es, es que luego está la parte del público que se siente ofendido porque a alguien le dé la tos. Vale, es cierto que desluce la interpretación principal, pero la pobre persona que sufre el ataque, ¿qué va a hacer? Bastante mal lo pasa ya, déjale que tosa… Pues no. Siempre está la facción “chistante” (sí, es un “palabro”) que hace eso: chistar pidiendo silencio. Y eso, el chistar, sí que molesta.
Luego aparece la típica señora que además dice “SILENCIO” (bueno, lo grita), eso sí… a veces entre tiempo y tiempo, con lo que surgen otra vez los que chistan y una se pregunta “¿Pero dónde me he metido?”
Es cierto que hay medidas que se pueden tomar, que salen del sentido común, para que la circunstancia no genere tanta indignación… De hecho, si no recuerdo mal, en el Euskalduna de Bilbao recomiendan por megafonía (antes de comenzar el concierto o la representación, claro está) que “en el caso de que se tenga un ataque de tos, si se pone un pañuelo o una prenda delante de la boca, el sonido saldrá amortiguado; de la misma forma, si tiene que tomar un caramelo, si se toma la precaución de haberlo pelado antes de la función, molestará menos al vecino”. En ambos casos gran verdad; y yo recuerdo la cara de estupefacción que puse al oírlo por primera vez. Pero después de haber visto lo del concierto al que hago mención, quizá no estaría de más que incluyeran por megafonía esta recomendación.
Aunque como en este pais nos indignamos por muchas cosas, algunas de lo menos importantes, estoy segura de que incluso el que tose con el pañuelo delante de la boca sería igualmente chistado.
Y finalmente están los caraduras que no apagan el móvil durante la representación. El error humano existe y es cierto que a alguien se le puede olvidar apagar el aparatito… si no fuera porque la megafonía del auditorio lo recuerda expresamente al comienzo del concierto y tras el descanso. Pero supongamos que has llegado tarde y se te ha olvidado… y te llaman. Y te suena. Pues bien, hay que tener verdadera cara como para dejarlo sonar hasta que se acabe la llamada, y ni siquiera después desconectarlo… para que todos oigamos lo mucho que requieren a esa persona en sucesivas llamadas (hasta tres al mismo móvil en el concierto de Sokolov… ¡¡increíble!!).
Todo eso lo sufrí en ese, por otro lado, magnífico concierto. Es una verdadera lástima que los que chistan y los que no apagan el móvil desluzcan un evento de esa magnitud.
El resto… jamás lo hará.

4 comentarios:
Jamas fui a un concierto, al menos, no de espectadora (si estuve en uno de "pianista" ^^) pero debo reconocer que es verdad que hay ciertas cosas que molestan, como el tema del celular ¿pero que se puede hacer? no creo que eso vaya a cambiar.
Y en cuanto a lo de la Tos, es totalmente humano, o toses o te ahogas en tu propia saliva (que asco!) asi que ahi no hay mucho para hacer ^^
En fin, que andes bien floren
Besote!
ay nannerl!!1 Me reí mucho!! Es que los españoles realmente somos especiales para todo!!
Cuando vas a un concierto siempre te ves a los "guiris", bien callados y atentos, aplaudiendo en los finales de las obras y todo eso. Mientras los españoles cuchichean, les suena el movil, aplauden cuando aun no ha acabado y todo eso... es que somos especiales sin duda ^^
Donde hay españoles siempre hay ruido, me acuerdo una vez un concierto que fui en Viena con mi familia y había un grupo de españoles bastante alejado de nosotros... pero se hacían notar mucho, tanto como para darnos cuenta que lo eran desde el otro lado de la sala xDD
En fin, "así somos" y no tiene remedio ;)
Querida floren, espero que actualizes tu blog jaja siempre que entro esta esta misma entrada.
Mis deseos de que todo este bien por alla.
Besos ^^
Nannerl!
Al parecer has estado muy perdida del blog, pero bueeeno....
De todas maneras, ojalá recibas este abrazo por tu cumpleaños, que lo hayas pasado muy bien y que sea un año excelente, lleno de momentos hermosos y triunfos!!!
Un saludo a la distancia, Paulina (Gemini no Lina)
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